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sábado, 18 de diciembre de 2010

Con las yemas de los dedos,
Acariciando en dulcísimos
Pequeños círculos concéntricos
Ese definitivo templo del placer
Que es mi sexo
Me entretengo en no tenerte,
No de cuerpo presente
Pero sí de necesidad expresa,
Y con los ojos cerrados
No te evito sino te extraigo
De cada uno de los caprichos
Que mentalmente emito
En la concreta forma de mis gemidos.
Y son tus dedos los que juegan
Entre mis labios, separándolos,
Comprimiéndolos con fuerza,
Convirtieno mi sexo
En un inmenso mar intenso
Rodeando el mismo abismo
Sobre el cual se precipita
Vertiginosamente, brutal,
Haciendo de mí y mis placeres
Un vórtice voraz que me arrastra
Al interior mismo de sí mismo
Para una vez concluída
La caída, el último suspiro,
El inmenso desvanecerse de los sentidos,
Sonreirme, lujuriosa,
Al llevarme los dedos
De mi sexo hacia mi boca,
Y recorrerlos totalmente humedecidos
Con mis labios, ansiosa aún
Por alimentarme de mí misma
.
Caprichosamente, observándome
A mí misma ante el espejo,
Con las piernas totalmente
Separadas, mostrándome
A voz en alto mi deseo,
.
Que chorrea sobre el sudor
Que me cubre por entero
Y por entero a ti me lleva.
.
Sentir entonces tu lengua
Recorriendo palmo a palmo
Esa mezcla de aromas
Y humedades y presencias
En que me conviertes
Cada noche, cada día,
A cada intensísimo momento
En que estés donde estés
Yo te recuerde.



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martes, 9 de noviembre de 2010

32. Tomame


Tomame,.como si nunca hubiera estado entre tus brazos




como si nunca hubieras rozado mi piel.




como si fuera la primera vez que tu y yo nos encontramos




que tu y yo nos besamos, que nos hicimos uno.




que entraste en mi , y me distes placer,




que me inundaste con tu deseo, con tu pasión




hazme sentirme viva con tus caricias, besos y movimientos.

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domingo, 15 de agosto de 2010

Proclama

Quiero ser libre en el amor
de un hombre genuino,
vivir entre mis paredes blancas
como si fuesen un calido abrazo
y verlas con el verde acogedor del álamo.
Quiero sentir que mi pecho
libera alegrías y tristezas.
Saber que mi palabra llega
a contenedor destino
y no al eco altivo
de la silenciosa ausencia...
y poder también oír la voz amada
confortante y cercana.
percibir tibias, en mis plantas descalzas,
las cerámicas frías de apagado naranja.
Ser libre de dar a mi ser un destino cautivo
sabiendo que crezco en esa entrega.
Libre de salir a un jardín mas bello,
de llegar al invierno sin fríos
y reír o llorar acompañada.
Poder tocar el fuego sin quemarme
y que al tocarme, la llama no se apague.
Sumergirme en el mar sin ahogarme
sin que el amar por amarme se consuma...
Y persuadir al tiempo, indiferente y vano,
de acompañarme en mi proclama.

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miércoles, 11 de agosto de 2010

Bebe de mi lo prohibido





Entre cama y sabanas,
se refleja una tenue luz por la ventana,
hay recuerdos que sugieren y revivo en tu silueta,
cuanto tiempo en mis sueños has vivido…
Ecos de vida que a la ribera de mi boca llegan,
síndrome en el borde de tus labios,
enigma que no tiene solución y desvaría.

...Y por si no volviera a verte,
te llevaré como un beso de bolsillo,
estás conmigo en cada gesto,
en cada esquina de mi ser,
te alojaste en mi mente, en mi cuerpo, en mis noches
en mis horas y en mi piel...

Me desnudas y me tomas bebiéndote de mí lo prohibido,
me devoras, me estremeces , entras en mi alma y me tocas,
enfermo de amor mas vuelvo a renacer,
mientras tiemblo, me haces el amor otra vez.


Escribo por ti...

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martes, 3 de agosto de 2010

29.Tu miel entre mis piernas

Al tiempo que enciendo unas velas, te acercas a mí despacio, y me besas en el cuello

Tus labios trepan hasta los míos, enredando lengua, dientes, susurros y deseo

Desabrochas despacio los botones de mi blusa transparente

En el juego de caricias tus manos rozan mis pechos que se erizan con tus dedos y el vaivén de las perlas que también tocan tu cuerpo

Mi boca te devora, mi húmeda lengua recorre tu desnudo torso y desciende dulce y suave hasta hacerte perder la razón

Penetras con fuerza mi sexo empapado, y me suplicas que me acaricie y me miras con lascivia mientras danzo sobre ti, y retumban los jadeos, y te abrasas, y me abraso

¿Y si... comenzamos de nuevo con tu gemido resbalando aún por mi espalda y tu miel entre mis piernas?

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jueves, 15 de julio de 2010

28. A tu lado.


A mi lado, tumbado, a mi lado dormido
 rostro relajado mientras yo solo te miro
 acarician mis uñas el torso de tu cuerpo
 dibujo figuras que bajan desde el cuello.

A mi lado tumbado, a mi lado dormido
 sonriendo al notar el tacto de mis dedos
dejandote acariciar con los ojos cerrados
 caricias y besos que te van despertando

 A mi lado tumbado, a mi lado dormido
 rostro relajado, mientras a ti te beso
 acarician mis manos con calma tu sexo
 acompañan mis labios el dulce juego

 A mi lado tumbado, a mi lado dormido
regalandote un amanecer de sentidos
tus ojos cerrados, y mis ojos abiertos
buscando tu boca, buscando tus besos
 A mi lado tumbado, a mi lado dormido





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viernes, 2 de julio de 2010

26.A fuego lento.

Tatuame a fuego lento tus labios en mi boca
con lujuria y con saliva, con frenesí y ardor
como pegados estuviesen sin poderlos retirar

lenguas que juguetean, que muerden sin dolor

Tatuadas palabras con las yemas de tus dedos
recorriendo desde mi cuello hacia mi espalda
acariciar mi piel desnuda con manos de fuego
sintiendo cada sensación con toda mi calma

Tatuando con tu dedo el perfil de mi cuerpo
anidando tu cabeza en el nácar de mis pechos
resbalando despacio después sobre mi vientre
hasta bajar tu boca a la cueva de mis deseos

Tatuaras nuevamente mi piel estremecida
cristalizada y mojada por la pasión que poseo
bajando mis besos por tu vientre desnudo
para tatuar mis labios esa parte de tu cuerpo.

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lunes, 14 de junio de 2010

25. Gástame los labios





Tocas mi boca,
con un dedo tocas el borde de mi boca,
vas dibujándola como si saliera de tu mano,
como si por primera vez mi boca se entreabriera,



y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar:
haces nacer cada vez la boca que deseas,
la boca que tu mano elige y me dibuja en la cara,
una boca elegida entre todas,
con soberana libertad elegida por ti para dibujarla con tu mano
por mi cara,
y que por un azar que no buscas comprender coincide exactamente
con mi boca que sonríe por debajo de la que tu mano me dibuja.



Me miras, de cerca me miras,
cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope:
nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan,
se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran,
respirando confundidos,



las bocas se encuentran y luchan tibiamente,
mordiéndose con los labios,
apoyando apenas la lengua en los dientes,
jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un
perfume viejo y un silencio.



Entonces tus manos buscan hundirse en mi pelo,acariciar
lentamente la profundidad de mi pelo mientras nos besamos como si
tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos,
de fragancia oscura.



Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un
breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea
muerte es bella.



Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te
siento temblar contra mí como una luna en el mar.

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miércoles, 16 de diciembre de 2009

20. Aroma en nuestras manos




    

     Acabo de volver de tu casa y mis manos siguen oliendo a ti. Es
como si hubiesen permanecido dentro de ti durante una eternidad. No
puedo creer que ya haya acabado. Mientras hace pocas horas sobrepasaba
los límites de la vida ahora sólo me encuadra una habitación sin
salida, sin puertas, sin ventanas. Esto es una cárcel y tus brazos no
son los barrotes.

     Y podrás llamarme avariciosa pero voy a seguir pidiendo. Te
pediré siempre. Regálame otra noche y prométeme que no será la última.
Quiero volver a desnudarte mientras mis manos tiemblan sin cesar, como
si fuera la primera vez que esta timidez me invade, como si fuera la
primera noche o incluso la primera vez. Te pediré desnudarte poquito a
poco… o tal vez rápido, ya sabes que las ansias ganan al autocontrol.

     Te pido que los besos desencadenen el más dulce sexo. Ilimitado.
Eso quiero, más allá del infinito, una noche en que las sábanas nos
ahoguen, uf, tengo demasiado calor. Te pido sexo.
     Regálame tus risas tras esa escena. Regálame esa mirada cómplice
de deseo. Que me agarres y me digas que no quieres que me vaya, que me
quede contigo otra vez, que me cosas a la cama y que los hilos sean tu
sudor. Vamos a amarnos otra vez. Sólo te pido eso, que vuelvas a
quererme y te adentres en mi ombligo como si de una ola cálida se
tratara.

     De un lado a otro, aquí, allí y allá. Después en este otro
rincón, y si quieres también en el balcón. ¿Y por qué no sobre el frio
suelo? El frio suelo que caliente se tornará.
     Y me desprenderé de toda inocencia; te pediré que me toques así
y también lo hagas de esta otra manera. Porque, aunque ya lo sepas,
necesito gritártelo flojito al oído. Ah, y también hablarán tus dedos
con los míos soñando cada pestañear, cada grito, cada suspiro, cada
todo que nos define como vivos.

     Y nos atarán cadenas que no encadenan, y tú podrás ser todo lo
infiel que quieras. Y yo podré ser todo lo infiel que quiera. Y te
traicionaré mil veces sólo contigo, únicamente contigo… sin
desprenderme de esas cadenas que no encadenan, de esta condenada
libertad, de todo ello. Porque sólo soy libre si eres tú quien se
acuesta en mi cama.

     Y ahora es el momento: mátame a besos que ya no puedo verte.
Cierro los ojos y mi cuerpo está curvado ¿muerta en vida o es que he
vuelto a nacer? Me abrazas. Siempre lo haces en estos momentos.

     Y ahora me pides tú a mí… y aquí, y allí, y así y ahora vuelves
a tocarme y yo no puedo dejar de hacerlo. Que vuelvan a hablar estas
manos que nos susurran palabras que nadie más conoce.
     Tus labios recorren los míos y ahora quiero abrazarte y unir mi
cuerpo al tuyo. Que somos una única pieza. Y tú siempre tan suave y
tan sutil… y yo a veces demasiado brusca incluso cuando todos los
secretos ya han sido contados.

     Mi vello se ha erizado pero no es por frio sino por tu mordisco
suave en el cuello. No te pases, cariño.

     ¿Y cuándo me dirás que me has echado de…? No me das tiempo a
acabar siquiera de pensar:

     “Te he echado tanto de menos”.

     Devórame. Hazlo por favor. Devórame. Recorre mi cuerpo con los
labios que yo lo haré con los míos. Uf, cómo te gusta dominarme…. cómo
me gusta que lo hagas.

     ¿Y mi ropa? La arrancaste hace rato y yo no me di ni cuenta. Mis
manos vuelven a hablar con tu vello, con tu piel, con tus manos. Te
aprietan fuerte como tú lo haces. Te acarician suavemente.
     Y te desnudo aunque ya no vistas ropa. Y te quiero aunque sea la
primera vez. Y te quiero aunque sea la primera noche juntos. Y te
quiero y me quieres y por eso no quieres que me vaya.
     Y de repente las manos se encuentran y se apagan, y yo me apago
con ellas. Y tú te apagas con ellas junto a un fiel orgasmo que se ha
evaporado. Te miro… creo que es la primera vez que puedo mirarte a los
ojos. Te miro y aun así sigo queriendo apartar mi mirada… vuelve la
inocencia hasta el próximo amanecer.

     No hay mejor paraíso que esta pequeña cama a oscuras. Y tú eres
tan débil como yo aunque controles la situación. Tú eres tan débil
como yo… que aún no me he ido y ya me echas de menos. Pero me voy. Me
voy para volver… y volveré durante cada día, durante cada año. Y
volveré cada noche en tus sueños y estímulos. Y volveré el sábado que
te anhele. El sábado que me anheles.

     Estar enamorado se te dio bien desde el principio:
     “No te vayas por favor”
     “Un día no tendré que marchar”.

     Acabo de volver de tu casa y mis manos siguen oliendo a ti. Es
como si hubiesen permanecido dentro de ti durante una eternidad....

  

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martes, 10 de noviembre de 2009

17.Quiero ser


Quiero ser fuerte
para pertenecer al viento
y encontrar las respuestas
y también las dudas.

Quiero se precisa,
para ser como el tiempo,
reloj de lo constante
y de lo inconstante.

Quiero que mi pensamiento
sea de agua,
y nadar contra corriente.

Quiero ser luciérnaga
en el valle oscuro.

Quiero ser bruja,
de vuelo con alas.

Para llegar y calmar
el desaliento,
Ser viento.


Para llegar
al momento,
Ser tiempo.


Para tener
argumentos,
Ser pensamiento.


Para dar luz
de estrellas,
Brillo de luciérnaga.


Y para abrazarte
en mi burbuja,
Ser
Alas de bruja.

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lunes, 2 de noviembre de 2009

15.Siente


Siente el suspiro que me robas a cada momento y
escucha los latidos de mi corazón que se quedan
sin aliento al rozar la desnudes de tu alma,
siente como tiembla mi cuerpo al respirar el
perfume de tu piel y como se estremece mi alma
al besar tus labios llenas de pasión.
.
Siente mis sentimientos como anhelan el sabor de
tu amor, y el regazo de mis caricias que desean
tu piel, siente como emana mis sentidos al beber
la calidez de tu inspiración humedecida de deseo
y el aroma que domina mi esencia femenina del
placer más deseado.

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domingo, 25 de octubre de 2009

12.Bosquejando mis deseos




Ojos castaños que al amparo de tu mirada
paralizan el tiempo frente a los míos...
entonces me rodea y domina un
impulso que me transporta hacia tu cuerpo
y me presento como si estuviera
moldeada para tus manos que reconocen
mis líneas y se confabulan con tus
labios deseosos de humedecer los míos.
Imagino entonces que rodeas mi cuerpo y
tomas de él todo lo que es tuyo, me sostienes...
Estás tras de mí...
Con tu boca murmuras mi nombre
desde mis oídos hasta la blanca figura de mis hombros,
entonces mi respiración se agita y nuestros
cuerpos son uno, tus dedos descifran
mi cuerpo y guían tus manos a lugares
que nos estremecen, mis labios enrojecen
y mi mirada ya es tuya, me he
entregado al delicado movimiento
que nos aborda placenteramente, ya no
hay limites, todo fluye,
buscas sostener fuertemente mi figura y fusionarla
con la tuya, luego tiendes mi cuerpo desnudo
sobre una suave cama blanca y te recuestas
sobre mí deslizando la palma de tus manos hasta
encontrar mis pechos que endurecidos te esperan
mientras tus labios disfrutan de mi espalda,
mi respiración se transforma en deliciosos sonidos que te enloquecen,
de pronto mis caderas se apoderan del espacio
moviéndose como delicadas ramas sopladas por el
viento e incansablemente buscan tener contacto con tu piel.
Sí, inevitablemente ya no hay volver,
mi cuerpo al igual que mi corazón
entran por una cálida vertiente
para encontrarse con las caricias del placer
que dos corazones generan al renacer.

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domingo, 18 de octubre de 2009

10.Mi cuerpo está a tu lado



Como casi cada noche,
mi cuerpo está a tu lado
fácil, dulce, callado.

Mi cabeza en tu pecho se arrepiente
con los ojos cerrados
y me miras en lo oscuro
y acaricias mi pelo enamorado.

Esta mortal ternura con que callo
te está abrazando a ti
mientras yo tengo inmóviles los brazos.

Miras mi cuerpo,
los muslos en los que descansa tu cansancio,
mis senos ocultos y apretados
y el bajo y suave respirar de mi vientre
sin tus labios.

Me dices a media voz
cosas que inventas a cada rato
y me pongo de veras triste y sola
y te beso como si fueras tu retrato.

Yo, sin hablar, te miro
y me aprieto a ti y hago mi llanto
sin lágrimas, sin ojos, sin espanto.

Y vuelves a mirarme en la oscuridad,
mientras las cosas se ponen a escuchar
lo que no hablamos.

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miércoles, 7 de octubre de 2009

7.CITA A CIEGAS.....



Nuestro primer encuentro….
Recuerdo esa noche…

Llovía, pensé que eso truncaría nuestros planes: pero no…


A media tarde me llamaste para confirmar nuestra cita. Era la primera vez que veríamos nuestras caras, estaba nerviosa y expectante…

No sabía con que me encontraría…

Decidimos mantener nuestras identidades en secreto hasta el día que estuviéramos frente a frente, eso hacia el encuentro aun más excitante.

Y ese día era ahora…

Entre en el bar acordado, un lugar neutral. Mire a mi alrededor y advertí un hombre con esa corbata roja, esa que decías que llevarías para reconocerte.

Será el, pensé, me acerque lentamente, pero con seguridad.

Fue ahí, cuando escuche tu voz preguntando

Eres tu, verdad?...en ese momento supe que tu eras a quien buscaba,

Muchas veces escuche tu voz, a través del teléfono, esa voz ronca, gastada por el cigarrillo y por los años, que me gustaba, y que se afanaba en excitarme a través del aparato.


Ahora te escuchaba cerca de mí, eso me encendía, comenzaba a sentir un calorcillo en mi cuerpo que me recorría desde los pies a la cabeza. Y que hacia que me estremeciera.

Claro, soy Miriam, respondí mientras me sentaba enfrente de ti en aquella mesa.

Pedí algo de beber, ciertamente lo necesitaba, el ambiente era extraño, mil veces escuchaste mis jadeos de placer través del teléfono, y ahora, ahora a penas podía mover la boca. Advirtiendo lo
nerviosa que estaba, descaradamente comenzaste a juguetear con un pie por entre mis piernas, subiendo lentamente, mientras mis ojos te miraban fijos, suplicando que te detuvieras, y tu rostro era dibujado por una sonrisa maliciosa, que me hacia entender que no te detendrías, aunque lo suplicase.


Bebimos y conversamos, tratando de disimular el placer que ya era evidente, tu, jugueteando aun entre mis piernas me hablabas de cosas de poca importancia, mientras que yo las abría levemente para que exploraras con mayor facilidad, disimulaba contigo, respondiendo a todas las cosas que me decías con un “si, verdad”


De pronto, nuestras miradas se comunicaron el deseo contenido, y decidimos salir de ese lugar, entre risas, llovía intensamente y corrimos a tu auto, cuando estuvimos dentro de el, sin mas preámbulos, me tomaste por el cuello, y me besaste, sentía como tu lengua y la mía jugueteaban, entre caricias, entre lamidas, mordisquitos suaves…hasta que nos separamos para poner el auto en marcha.

Durante el trayecto hiciste varias paradas, para registrar entre mi falda mi sexo, que ya estaba húmedo, y con ganas de ti, lo propio hacia yo con tu pene, hurgaba en tu pantalón hasta que mi piel sentía tu piel caliente, nos besábamos, y luego continuábamos nuestro camino hacia la habitación del hotel que habías reservado para nuestro encuentro.


Llegamos.

Nos bajamos del auto entre besos, besos calientes, lenguas sabrosas. Abriste rápidamente la puerta del que seria nuestro refugio de una noche.


Luz baja. Pero suficiente para que advirtiéramos cada movimiento, cada gesto del otro. Y así con luz tenue comenzaste a quitar con delicadeza mi ropa, mientras mis manos buscaban los botones de tu camisa para descubrir tu piel, que se advertía cálida, tu mirada se clavaba en mis ojos,
quemándome, solo en el momento en que quitaste mi sostén bajaste esos grandes ojos grises, para observar como mis pechos se erguían, como si apuntaran a tu boca, para que esta los comiera. Fue lo que hiciste, comenzaste lamiéndolos, luego tus dientes, mordían uno de mis pezones, después el otro y así, hasta que comenzaron a escapar gemidos de mi garganta, que cada vez se hacían más intensos.


Yo entonces comencé a besar tu cuello, baje por tu pecho amplio, recorrí tu abdomen todo esto con mi lengua juguetona, que amenazaba con llegar a tu sexo que aun permanecía prisionero en ese boxer, y que libere para apresarlo ahora yo, pero en mi boca.


Gemías también, mientras te escuchaba me calentaba mas y mas, querías que te lo comiera, pero yo alargaba tu espera. Con tu miembro en mi mano, besándolo, acariciándolo, lamiéndolo, pero aun sin introducirlo en mi boca, hasta que no esperaste mas y suplicaste, me pediste que acabara con esa tortura.

Entonces tus manos se perdieron en mi cabello, y comenzó tu pene a entrar y salir de mi boca, con fuerzas, con pasión, mientras lo sentía como llegaba a mi garganta, y salía hasta mis labios.

Suficiente, no querías que todo acabara ahí, y me detuviste, me tumbaste en esa amplia cama, quitaste mi pequeña tanga negra, mis medias de liga, y abriste mis piernas para llevarme al cielo ahora a mi, tu lengua acariciaba mi sexo, estaba volviéndome loca, me sentía morir cuando dibujabas círculos sobre mi clítoris, mientras mis jadeos se convertían en gemidos, en grititos de placer, metías tu lengua, para saborearme, estaba perdida en ese mar de sensaciones cuando el
primer orgasmo llego…cuando libere tu cabeza de la presión de mis manos y la levantaste , me sonreíste diciendo,¿ te gusto?

Asentí con la cabeza.

Pues este es solo el principio, agregaste.


Fue entonces cuando entraste en mi, sentí como te clavabas con fuerzas en mi interior, te abrace con mis piernas un poco levantadas para recibirte entero, comenzaste a moverte, suave primero, mas rápido después mientras nos susurrábamos al oído palabras que excitaban aun mas nuestros sentidos, mi sensibilidad estaba al limite, en cada movimiento tuyo sentía que perdía la vida, que moriría de gozo, hasta que por fin sentí como esa leche caliente comenzaba a llenar mi interior, mientras te corrías dentro mío yo lo hacia contigo, nuestros gritos se juntaron convirtiéndose en música que nos deleitaba.

Te tumbaste sobre mi, mientras aun jadeábamos sintiendo ese calorcillo de nuestra agitada respiración quemándonos el rostro, me abrazaste, y así nos pasamos minutos, no se cuantos. Me acurruque en tu pecho y nos dormimos.


La luz del día nos despertó, debíamos regresar al mundo real, no sin antes prometernos el uno al otro repetir la experiencia…


Antes de salir de la habitación me besaste como queriendo alargar el momento de nuestra separación.

Te mire y con voz suave me acerque a tu oído y te susurre: “eres tal cual te imaginaba”

Nos habíamos convertido en amantes….y eso estaba lejos de terminar….

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miércoles, 23 de septiembre de 2009

NUESTROS ENCUENTROS SECRETOS, DIA 2

Al día siguiente cuando me desperté, decidí salir a los viñedos como buscando una explicación que ciertamente no encontraría.
En el camino encontré a un hombre al que le pregunte si sabia donde podía encontrar a Julián (mi amante), el hombre me dijo que estaba algo lejos del lugar en donde nos encontrábamos, pero el iba en esa dirección,

“dígale a Julián que la señora necesita que baje a las bodegas a buscar la mejor reserva que encuentre”

¿ alguna cepa en especial señora?

El conoce mis gustos, solo déle mi mensaje por favor.

A los quince minutos el estaba en una de las bodegas, entre las botellas de mi mejor vino. Al fondo del pasillo, yo, esperándolo, en penumbras.

El saco del estante el mejor carmenere que teníamos, mientras leía la etiqueta susurre desde lejos. Sabes perfectamente lo que me gusta, verdad Julián, se sorprendió con mi presencia, y casi deja caer esa delicia-

eh, cuidado que me puedo enfadar si rompes alguna, ¿lo sabes verdad?, dije mientras me acercaba y comenzaba a acariciar su espalda y a mordisquear su oreja.

¿Que hace señora? me dijo con la respiración entrecortada.

Me despido del mejor empleado que he tenido, ¿no crees que es buena idea?

Tartamudeando, quiso decir que no, pero antes que pudiera decir palabra, lo calle con un beso. Cuando libere su boca de la mía le dije al oído, anoche te vi en mis bodegas mientras te follabas a esa chica, pues bien, te ordeno que por ultima vez me folles, como ayer a ella.

Sabias que no te dejaría ir sin darme lo que pedía, y querías dármelo, me lo gritaba tu pene erecto que rozaba mi entrepierna.

Claro que si “señora”, lo que usted desee.

Me tomaste en el aire y me llevaste a un improvisada silla de madera en donde te sentaste,
mientras quitabas mi blusa negra, para descubrí mis erectos pezones que se dejaban ver a través de la tela suave de mi sostén también negro, que quitaste rápidamente para observar mi piel blanca y comenzar a jugar con tu lengua en mis pechos, al mismo tiempo que quitabas mi pantalón. Cuando habías terminado con mi ropa, la tuya también estaba tirada por todos lados. Ahí estábamos desnudos, yo de pie, y tu en ese rustico asiento de madera.

Baje hasta tu sexo, y comencé a acariciarlo lentamente con mi lengua, con mis manos, solo
por poco tiempo, mientras tus manos se dedicaban a excitar mis pechos, mis pezones. Sin muchos preámbulos me senté sobre ti, saboreando el momento en que te introducías, lentamente, sin acelerarme comencé a moverme mientras nuestros gemidos se perdían en aquel subterráneo frío. Al poco tiempo, ya me había corrido, no esperaste mucho para
guiar mi cuerpo hacia una pequeña mesita que estaba al lado de nosotros, me volteaste mientras sentía como querías introducir tu sexo cada vez mas duro por mi culo, y te deje, grite de dolor, grite muy fuerte, pero a los pocos segundos ya comenzaba a sentir como todo
volvía a ser solo placer y comenzaste a entrar y salir de mi agujero mientras sudaban nuestros cuerpos, mientras sentía tus embestidas despiadadas dentro de mi, comence a temblar, los orgasmos eran seguidos, rápidamente aparecían mientras tu no parabas de moverte, entrando saliendo, gritando, hasta que sentí como tu cuerpo entero se ponía duro, tenso, y al momento me llenabas de tu semen, delicioso y calido.

Saliste muy lentamente de mi interior, absolutamente agitado, cansado, agotado, pero complacido por esta particular sesión en la bodega. Te sentaste en esa silla, yo sobre tus piernas, y así nos quedamos por largo tiempo.


Mire mi reloj, ya era tarde, debíamos regresar, tu saldrías, por donde entraste, y yo por la puerta de acceso a la casona. Nos vestimos, entre besos, porque no paramos de besarnos. Antes de desaparecer por el corredor dijiste;

“que necesitara la señora para mañana, alguna cepa en especial”…

sonrreimos...

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domingo, 13 de septiembre de 2009

.NUESTROS ENCUENTROS SECRETOS... Dia 1:



Llegaba la fecha de la vendimia.
Sabía que te encontraría, como todos los años, en el mismo lugar, con tu cuerpo bronceado, tu espalda amplia despojada de ropa, por el excesivo calor de la fecha, y tu disposición permanente a todas mis solicitudes.

Eso me perturbaba, aun quedaba medio camino por recorrer para llegar a la viña, y sentir la fuerza y la protección de tu cuerpo. Si tan solo recordar la imagen de tu cuerpo en mi memoria me hacia acelerar el automóvil para poder acortar la espera.

Tan solo faltaban minutos para entrar al lugar. Marque a tu teléfono en un afán desesperado y caprichoso de poseerte, cuando escuche la voz del otro lado, te dije, “la dueña de tu vida y de tus calientes sueños ha llegado, te espero en mi cuarto en 5 minutos”, callaste por unos segundos, pensé que te habías sorprendido, mas la sorprendida fui yo, cuando contestaste “ claro señora si usted me lo ordena en 5 minutos estaré allá”, habían dos opciones, la primera es que quisieras jugar (eso me gusto mucho), y la segunda; que estuvieras molesto por alguna razón que desconocía (eso necesitaba descartarlo).

En fin, llegue a mi habitación, y ahí estabas, te mire y te mire, mientras estúpidamente agachabas la mirada, y rompías el silencio hablándome de producciones, de la cosecha, y de cosas sin importancia para mi en ese momento. Entonces te pedí que callaras, y me acerque
para besarte, pero no, esta vez me evitabas. Que sucede contigo, pregunte, y tu mirada me busco como queriendo disculparse por algo, algo que no entendía, pero de lo que necesitaba enterarme.

Usted señora, dijiste, pues usted sabe. No lo se, interrumpí, dímelo por favor.

Bueno, pues usted es una mujer casada, y yo, yo soy algo mayor y necesito consolidar mi vida al lado de una mujer que me ame, entonces…

No podía creer lo que escuchaba, ese hombre que deseaba por ocho meses y que solo podía poseer por momentos y a escondidas en los meses restantes, ese hombre ahora estaba diciéndome que estaba comprometido.

Lárgate, grite mientras el no dejaba de hablar y disculparse, o culparme tal vez, por lo sucedido. En el fondo siempre supe que eso sucedería, pero mi ego, mi superioridad, no podían aceptarlo, siempre, por tres años me perteneció, siempre estuvo en mi cama cuando se lo pedí, y siempre salía de ella cuando se lo ordenaba, y ahora, ahora lo sabia de otra, no podía soportarlo, no quería imaginarlo follandose a otra que no fuese yo.

Esa noche fue imposible conciliar el sueño, me fui a andar por las bodegas, entre el aroma a frutas y a madera, creyendo que eso lograría despejar mi mente, en eso estaba cuando escuche unos murmullos al fondo de la bodega . Camine silenciosa para ver que se trataba, el acceso a ese lugar era muy restringido, y a esas horas era extraño encontrar personas en ese lugar, me escondí tras una gran barrica de madera, y entonces lo vi. No lo podía creer, allí estaba el, mi amante follandose a su nueva conquista, me hervía la sangre, pero aun así, me quede y observe la escena en silencio para que no advirtieran mi presencia en el lugar.

Comencé a escuchar los gemidos de la chica, veía como el la acariciaba, como tantas veces hizo conmigo, con esas manos fuertes, grandes, pero delicadas a la hora de rozar el cuerpo de una mujer, mi sangre comenzó a acelerase, mientras ella lo recibía con placer dentro de su cuerpo, y sus gritos hacían eco en las paredes de piedra del lugar, metiéndose en mis oídos.

Confieso que a pesar de lo desagradable que fue la sorpresa, la escena me excitaba, me quede un momento mas mirando como el penetraba su cuerpo, como la besaba, la acariciaba, como recorría sus curvas bronceadas, sus pechos endurecidos, y entonces no soporte mas y salí del lugar con el mismo silencio con el que entre.

Me fui a la casona, pedí que prepararan un baño de tina caliente, me sumergí en el agua y comencé a acariciar mi sexo mientras recordaba la escena de la bodega.

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