miércoles, 23 de septiembre de 2009

NUESTROS ENCUENTROS SECRETOS, DIA 2

Al día siguiente cuando me desperté, decidí salir a los viñedos como buscando una explicación que ciertamente no encontraría.
En el camino encontré a un hombre al que le pregunte si sabia donde podía encontrar a Julián (mi amante), el hombre me dijo que estaba algo lejos del lugar en donde nos encontrábamos, pero el iba en esa dirección,

“dígale a Julián que la señora necesita que baje a las bodegas a buscar la mejor reserva que encuentre”

¿ alguna cepa en especial señora?

El conoce mis gustos, solo déle mi mensaje por favor.

A los quince minutos el estaba en una de las bodegas, entre las botellas de mi mejor vino. Al fondo del pasillo, yo, esperándolo, en penumbras.

El saco del estante el mejor carmenere que teníamos, mientras leía la etiqueta susurre desde lejos. Sabes perfectamente lo que me gusta, verdad Julián, se sorprendió con mi presencia, y casi deja caer esa delicia-

eh, cuidado que me puedo enfadar si rompes alguna, ¿lo sabes verdad?, dije mientras me acercaba y comenzaba a acariciar su espalda y a mordisquear su oreja.

¿Que hace señora? me dijo con la respiración entrecortada.

Me despido del mejor empleado que he tenido, ¿no crees que es buena idea?

Tartamudeando, quiso decir que no, pero antes que pudiera decir palabra, lo calle con un beso. Cuando libere su boca de la mía le dije al oído, anoche te vi en mis bodegas mientras te follabas a esa chica, pues bien, te ordeno que por ultima vez me folles, como ayer a ella.

Sabias que no te dejaría ir sin darme lo que pedía, y querías dármelo, me lo gritaba tu pene erecto que rozaba mi entrepierna.

Claro que si “señora”, lo que usted desee.

Me tomaste en el aire y me llevaste a un improvisada silla de madera en donde te sentaste,
mientras quitabas mi blusa negra, para descubrí mis erectos pezones que se dejaban ver a través de la tela suave de mi sostén también negro, que quitaste rápidamente para observar mi piel blanca y comenzar a jugar con tu lengua en mis pechos, al mismo tiempo que quitabas mi pantalón. Cuando habías terminado con mi ropa, la tuya también estaba tirada por todos lados. Ahí estábamos desnudos, yo de pie, y tu en ese rustico asiento de madera.

Baje hasta tu sexo, y comencé a acariciarlo lentamente con mi lengua, con mis manos, solo
por poco tiempo, mientras tus manos se dedicaban a excitar mis pechos, mis pezones. Sin muchos preámbulos me senté sobre ti, saboreando el momento en que te introducías, lentamente, sin acelerarme comencé a moverme mientras nuestros gemidos se perdían en aquel subterráneo frío. Al poco tiempo, ya me había corrido, no esperaste mucho para
guiar mi cuerpo hacia una pequeña mesita que estaba al lado de nosotros, me volteaste mientras sentía como querías introducir tu sexo cada vez mas duro por mi culo, y te deje, grite de dolor, grite muy fuerte, pero a los pocos segundos ya comenzaba a sentir como todo
volvía a ser solo placer y comenzaste a entrar y salir de mi agujero mientras sudaban nuestros cuerpos, mientras sentía tus embestidas despiadadas dentro de mi, comence a temblar, los orgasmos eran seguidos, rápidamente aparecían mientras tu no parabas de moverte, entrando saliendo, gritando, hasta que sentí como tu cuerpo entero se ponía duro, tenso, y al momento me llenabas de tu semen, delicioso y calido.

Saliste muy lentamente de mi interior, absolutamente agitado, cansado, agotado, pero complacido por esta particular sesión en la bodega. Te sentaste en esa silla, yo sobre tus piernas, y así nos quedamos por largo tiempo.


Mire mi reloj, ya era tarde, debíamos regresar, tu saldrías, por donde entraste, y yo por la puerta de acceso a la casona. Nos vestimos, entre besos, porque no paramos de besarnos. Antes de desaparecer por el corredor dijiste;

“que necesitara la señora para mañana, alguna cepa en especial”…

sonrreimos...

7 comentarios:

J. eMe. 23 de septiembre de 2009, 12:35  

Húmedas sensaciones, encuentros en los que el deseo y la pasión se mezclan en armonía...

Gracias por tu visita, dejaste tu rastro, húmedo rastro que me trajo hasta aquí. Recibí tu beso, húmedo y caliente.

© Capri 23 de septiembre de 2009, 12:49  

Muy buen relato, supongo que continua... besos

***© BaBy*** 23 de septiembre de 2009, 15:58  

Caramba eso de ser la jefa tiene sus ventajas.

Muy morboso, me gusto mucho .

besos calidos

Alfonso 23 de septiembre de 2009, 16:11  

Precioso relato, esperare con gusto la siguiente entrega....yo también quiero ser jefe.

Besos húmedos preciosa.

© PaSioN 24 de septiembre de 2009, 12:12  

Morbo total, espero que pronto cuelgues la continuacion; gracias por tus comentarios eres muy maja

DIAVOLO 25 de septiembre de 2009, 23:28  

¡Qué manera de subir la temperatura...!

Besos.

Alejandro 26 de septiembre de 2009, 12:30  

Buen comienzo del otoño; con este relato entre las viñas.

Seducion, bién elegido tu nombre.

Te seguiré leyendo en mis tiempos libres.
Estas invitada a Sibarita, si entiedes de vinos seguro que te va a gustar mi blog

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